Cicerón: Véte al carajo....
Atila: Inténtalo hombre, no pasa nada.... Qué podría salir mal?
Cicerón: La verdad no quiero, me da flojera hacer el trabajo de Arlequín
Atila: Es sólo por esta noche, es sólo para probar el punto, es todo. Si es inútil pues lo dejas de hacer y ya.
Cicerón: Va a ser la ultima vez, entiendes?
Atila: Claro, te lo prometo. De a fuerzas que es la última, de verdad.
Cicerón se aproximó lentamente a las puertas automáticas del supermercado. Sus manos sudaban al sostener el frío metal cinético en sus manos. Su respiración era profunda, prolongada y lejana a ser pasiva. Aunque su traje era llamativo, parecía que sus largas mallas de lineas negras y blancas fueran de celofán, su transparencia e invisibilidad le ayudaron a pasar inadvertido por las puertas, las cuales se cerraron después de darle paso ante las luces blancas y sonido de tienda departamental. Cicerón se dirijió hasta las cajas y fue entonces que descargó los oscuros metales cinéticos de sus manos hacia sus momentáneas víctimas.
Los disparos fueron acompañados de gritos y salpicaduras breves sobre bolsas de mandado. Ya no había quién hiciera blanco y el metal aún resonaba, entre risas y chasquidos....
Cicerón: !Porqué no me amas?!
Encabezado: "MASACRE EN SUPERMERCADO POR LOCO ARLEQUÍN ENAMORADO"
Jamás sabrían que en realidad fue Cicerón, siempre fue Cicerón.
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Hace 5 años

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