lunes, 2 de febrero de 2009

Masacre de Supermercado

Cicerón: Véte al carajo....

Atila: Inténtalo hombre, no pasa nada.... Qué podría salir mal?

Cicerón: La verdad no quiero, me da flojera hacer el trabajo de Arlequín

Atila: Es sólo por esta noche, es sólo para probar el punto, es todo. Si es inútil pues lo dejas de hacer y ya.

Cicerón: Va a ser la ultima vez, entiendes?

Atila: Claro, te lo prometo. De a fuerzas que es la última, de verdad.

Cicerón se aproximó lentamente a las puertas automáticas del supermercado. Sus manos sudaban al sostener el frío metal cinético en sus manos. Su respiración era profunda, prolongada y lejana a ser pasiva. Aunque su traje era llamativo, parecía que sus largas mallas de lineas negras y blancas fueran de celofán, su transparencia e invisibilidad le ayudaron a pasar inadvertido por las puertas, las cuales se cerraron después de darle paso ante las luces blancas y sonido de tienda departamental. Cicerón se dirijió hasta las cajas y fue entonces que descargó los oscuros metales cinéticos de sus manos hacia sus momentáneas víctimas.

Los disparos fueron acompañados de gritos y salpicaduras breves sobre bolsas de mandado. Ya no había quién hiciera blanco y el metal aún resonaba, entre risas y chasquidos....

Cicerón: !Porqué no me amas?!


Encabezado: "MASACRE EN SUPERMERCADO POR LOCO ARLEQUÍN ENAMORADO"

Jamás sabrían que en realidad fue Cicerón, siempre fue Cicerón.

No hay comentarios: