miércoles, 1 de abril de 2009

Una mañana artistica

Cuán genial hubiera sido convertirme en pintor....

Ser un Pollock o un Rivera, poder tener toda una juventud pobre pero interesante, y así conocer a cientos de personas que después sus nombres también se convertirían en leyendas no antes de haber saboreado la fama y la riqueza material.

Pero todo sea en nombre del arte.

Pero lamentablemente el destino y Dios decidieron me conviertiera en escritor. Podría alternarlo tal vez con el oficio de actor y mimo para ser un entrañable de Jodorowsky, por lo menos ya conocí a Arrabal referente a ello.

"Hablo en español, pero pienso en francés", Rivera pedante, gordo infeliz y pedante.

Encuentro ahora que el circulo de escritores es bastante limitado, no será cosa fácil poder adentrarme en él.

Debí ser dibujante tal vez, pero sería sólo adentrarme más en las plásticas anteriormente citadas.

Sólo me quedan pocas opciones.. Músico, que ya soy, pero antes debo lograr una melodía que cambie al mundo. Bailarín tal vez, pero no me sierven los pies.

No me queda más que ser un simple poeta, seguir tratando de vivir como si el arte fuera vida, aunque la vida a veces no es arte.

La ventaja del poeta es que sus palabras pintan, escriben, bailaban, danzan y actuan en largos y venturosos sucesos limitados sólo por el tiempo.

Rivera conocía a Cocteau, que a su vez era un íntimo de Jodorowsky, el cuál trabajó la mayor parte de su vida con Fernando Arrabal, el cuál después de luchar toda su vida contra Francisco Franco se dio el tiempo necesario para conversar conmigo en una tarde de museos..

Se los dije, el circulo de intelectuales en ésta vida es bastante reducido.

No hay comentarios: